El acceso no depende de nada que puedan robarle
Sin código por SMS, sin enlace por correo, sin aplicación que instalar. Un identificador en una tarjeta, una contraseña en su cabeza. Es todo lo que hace falta, y es todo lo que se le pide.
Pasaporte, visado, billetes: una copia cifrada que abre desde cualquier ordenador, sin correo, sin teléfono. Porque el día que le roben la bolsa, se queda sin lo uno y sin lo otro.
Escanee o fotografíe pasaporte, visado, billetes, recetas médicas. Todo se cifra en su navegador antes de salir de su dispositivo.
Recibe una tarjeta del tamaño de una tarjeta bancaria: un identificador y un código QR. Cabe en la cartera, separada del resto.
Desde cualquier ordenador —hotel, cibercafé, consulado— introduce su identificador y su contraseña. Sus documentos están ahí.
Sin código por SMS, sin enlace por correo, sin aplicación que instalar. Un identificador en una tarjeta, una contraseña en su cabeza. Es todo lo que hace falta, y es todo lo que se le pide.
El cifrado se hace en su equipo, con una clave que nunca sale de su navegador. Una nube corriente puede leer sus documentos; nosotros, técnicamente, no. Es verificable, y el código de cifrado es abierto.
Ni nombre, ni correo, ni teléfono en nuestra base de datos. El pago se realiza a través de Stripe, que guarda sus datos de facturación de su lado, nunca del nuestro.
El nombre no dice nada de su contenido. Abrirlo en la pantalla de un cibercafé no revela a nadie a su alrededor que acaba de perder sus documentos.
Pago único. Sin renovación. No pedimos ni nombre, ni correo, ni teléfono.
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